Primer día
Qué llevar el primer día al gimnasio
Ropa cómoda, calzado de interior y una botella de agua. Ya está. Lo demás son excusas que nos ponemos para no ir.
La lista de verdad es corta: ropa con la que puedas moverte, zapatillas que no hayas traído de la calle y agua. Nada más. Ni equipación nueva, ni ropa técnica, ni haber ido antes al gimnasio.
La toalla viene bien y una goma para el pelo también, pero si te olvidas de las dos no pasa absolutamente nada.
Lo que sí conviene traer, y esto es más importante que la ropa, es la información sobre ti. Si te operaron de algo, si tienes una rodilla que se queja, si arrastras una lumbalgia de hace años o si estás tomando algo que te afecte al esfuerzo: dilo al llegar. No es para que te pongan a hacer menos. Es para adaptarte los ejercicios desde el primer día en vez de descubrirlo a la tercera semana.
Sobre la hora: ven diez minutos antes el primer día. Da tiempo a enseñarte dónde está todo, a que te expliquen cómo funciona la clase y a que no entres con la sensación de llegar tarde a un sitio que no conoces.
Y una cosa que preocupa mucho más de lo que la gente dice en voz alta: nadie va a estar mirándote. Todo el mundo está a lo suyo, y la mitad de la sala también fue nueva hace poco.
¿Quieres probarlo con alguien al lado? La primera semana es gratis.
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