Fuerza
Por qué la fuerza es tu mejor seguro a los 50
A partir de cierta edad se pierde músculo cada año sin hacer nada. La buena noticia es que se recupera a cualquier edad.
A partir de los treinta y tantos, el cuerpo empieza a perder músculo poco a poco si no se le da motivo para conservarlo. No se nota de un año para otro. Se nota a los diez, cuando de repente cuesta levantarse de una silla baja o subir la compra de una vez.
Esa pérdida no es solo estética. El músculo es lo que sostiene las articulaciones, lo que te frena cuando tropiezas y lo que hace que una caída a los setenta sea un susto y no una fractura de cadera. Y trabaja con el hueso: la carga que le metes al músculo es también el estímulo que le dice al hueso que se mantenga denso.
La parte buena, y es una parte muy buena, es que el músculo responde a cualquier edad. Hay estudios hechos con personas de más de ochenta años que ganan fuerza entrenando. No se recupera lo de los veinte, pero se recupera muchísimo más de lo que la gente imagina.
Y no hace falta levantar mucho. Hace falta levantar con regularidad, algo que suponga un esfuerzo de verdad para ti, dos o tres veces por semana. Con el peso del propio cuerpo bien hecho ya se empieza; las mancuernas vienen después.
Lo que sí importa es la técnica, sobre todo al principio y sobre todo si hay alguna rodilla o alguna espalda con historial. Por eso se empieza acompañada y con cargas pequeñas: no por prudencia excesiva, sino porque hacerlo bien desde el primer día es lo que permite seguir haciéndolo dentro de veinte años.
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