Dudas
Agujetas: qué son y qué hacer con ellas
Ni son ácido láctico ni significan que hayas entrenado bien. Y lo peor que puedes hacer es quedarte quieta.
Empecemos por lo que no son. No son cristales de ácido láctico: eso es una explicación antigua que se repite mucho y que se descartó hace décadas. El ácido láctico que se produce entrenando desaparece en menos de una hora.
Lo que hay en realidad es una inflamación leve del músculo después de un esfuerzo al que no está acostumbrado, sobre todo si ha habido mucho trabajo de frenado —bajar escaleras, bajar en las sentadillas, la fase de descenso de cualquier ejercicio—. Por eso aparecen al día siguiente y suelen ser peores al segundo.
Tampoco son la medida de si has entrenado bien. Un buen entrenamiento puede no dejarte agujetas ninguna, y una sesión mediocre pero nueva puede dejarte hecha polvo. Cuando llevas tiempo entrenando dejan de aparecer casi siempre, y eso es buena señal, no mala.
Qué ayuda de verdad: moverse suave. Un paseo, movilidad, una clase floja. La sangre circulando alivia bastante más que el sofá. El calor tipo ducha caliente sienta bien. Dormir e hidratarse, también, aunque suene a tópico.
Qué no hace gran cosa: los estiramientos fuertes después —pueden incluso molestar más—, y machacar el mismo grupo muscular al día siguiente para «quitarlas».
Y una señal para estar atenta: las agujetas normales molestan pero te dejan moverte, y se van en dos o tres días. Si el dolor es intenso, se concentra en un punto, hay hinchazón importante o la orina se vuelve muy oscura, eso ya no son agujetas y hay que consultarlo.
¿Quieres probarlo con alguien al lado? La primera semana es gratis.
Reservar mi semana